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Serra y Fay Schoolman: La televisión vende personas

Con derechos de autor registrados el 30 de marzo de 1973, Richard Serra y Carlota Fay Schoolman transmitieron un documental titulado «Television delivers people» («La televisión vende personas»).

En 1973, Richard Serra y Carlota Fay Schoolman produjeron una pieza considerada videoarte. Se trata de un audiovisual de unos 7 minutos de duración que se difundió en un canal de televisión estadounidense porque los artistas compraron el tiempo de transmisión para ello.

La banda sonora es convencional y el contenido es un texto generado electrónicamente, de color amarillo, que se desplaza por un fondo de pantalla de color azul.

El escrito critica a la televisión como táctica de control y construcción social y parte de la premisa de que el espectador es el verdadero producto con el que comercia la televisión, un producto que es entregado al anunciante, que es el cliente, para su consumo.

El texto contiene otros elementos que han provocado muchos debates que no pierden actualidad y que podrá leer a continuación:

La televisión vende personas

El producto de la televisión, la televisión comercial, es la audiencia. La televisión ofrece personas al anunciante. No existen los medios de comunicación masivos en los Estados Unidos, excepto la televisión. «Medios de comunicación masivos» significa que un medio puede entregar masas de personas. La televisión comercial despacha veinte millones de personas por minuto. En la transmisión comercial, el espectador paga por el privilegio de haberse vendido. Es el consumidor quien es consumido. Usted es el producto de la televisión. Usted es despachado al anunciante, que es el consumidor. El lo consume a usted. El espectador no es responsable de la programación. Usted es el producto final. Usted es el producto final entregado en masa al anunciante. Usted es el producto de la televisión.

Todo en televisión es educativo en el sentido de que enseña algo. Lo que la televisión enseña a través del mercantilismo es el consumo materialista. El «Nuevo Estado de los Medios de Comunicación» se basa en el control de los medios. Los medios aseguran su influencia sobre todo un espectro cultural sin esfuerzo ni calificación. Somos persuadidos diariamente por una oligarquía corporativa. El control corporativo aboga por la propaganda materialista. Las organizaciones televisivas están comprometidos con la supervivencia económica: propaganda para lucrarse.

La televisión es el principal instrumento para la gestión de las demandas de los consumidores. La televisión comercial define el mundo en términos específicos. La televisión comercial define el mundo para no amenazar el statu quo. La televisión define el mundo para no amenazarlo a usted. La propaganda suave se considera entretenimiento.

El entretenimiento popular es básicamente propaganda para el statu quo.

El control sobre la radiodifusión es un ejercicio de control de la sociedad. El setenta y cinco por ciento de las noticias las recibe de la televisión. Lo que pasa en las noticias es lo que usted sabe. Es la base por la cual hace juicios, por la que piensa. Usted es el producto controlado de la programación de noticias. La programación televisiva domina la exposición de ideas e información. Existe un conflicto inherente entre: comercio, información y entretenimiento.

Hay una compulsión de los medios de comunicación en reforzar el statu quo. En reforzar la distribución del poder.

El «Nuevo Estado de los Medios de Comunicación» depende de la propaganda para su existencia. Las corporaciones que poseen cadenas de medios las controlan. Las corporaciones no son responsables. Las corporaciones no son responsables del Gobierno. Las corporaciones no son responsables de sus empleados. Las corporaciones no son responsables de sus accionistas.

Los accionistas no se organizan ni hacen cumplir su voluntad. Los accionistas comprarán acciones en compañías sin siquiera saber qué hacen las compañías. Las corporaciones moderan la información. Cada dólar gastado por la industria de la televisión en equipos físicos necesarios para enviarle un mensaje se corresponde con cuarenta dólares gastados por usted para recibirlo. Usted paga para permitir que otra persona tome la decisión. Usted es consumido. Usted es el producto de la televisión. La televisión ofrece personas.

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